Caso real seguros personales

HE SUFRIDO UN ROBO EN MI SEGUNDA RESIDENCIA Y LA ASEGURADORA NO ME PAGA

Recientemente, a través de nuestra web, recibimos una consulta sobre cómo actuar ante un robo en una vivienda secundaria, esto es lo que nos contó:

Mi nombre es Pedro, trabajo como jefe de almacén en Madrid, pero siempre que tengo ocasión me escapo junto a mi familia a una pequeña casita que tenemos en Chinchón, de donde son originarios mis padres. El pasado año acudimos como de costumbre a pasar allí las Navidades, pero cuando llegamos nos encontramos con una desagradable sorpresa: habían entrado a robar. Lo sospeché en el momento que vi medio abierto el portalón de entrada a la finca, pero en cuanto me bajé del coche lo constaté. La cerradura de la puerta principal de la casa tenía signos de haber intentado ser forzada y el cristal de una ventana lateral estaba roto.

Por miedo a que los ladrones aún se hallasen en el interior de la casa, evité entrar. Me volví a subir al coche, conduje unos cientos de metros y llamé a la Guardia Civil. Acudieron en una media hora que se me hizo eterna, entraron en la casa y, al poco tiempo, me confirmaron que se trataba de un robo. Me informaron de que tenía un periodo de 72 horas para presentar la denuncia y me dijeron que sería buena idea informar en ese momento al seguro, si lo tenía contratado.

Hacía un par de años que había contratado un seguro de hogar para segundas residencias por Internet, un auténtico chollo con grandes descuentos, que hice pensando en que nunca ocurre nada.

Después de realizar varias llamadas a la aseguradora por fin me contestaron. Me dijeron que en cuanto presentase la denuncia volviese a ponerme en contacto con ellos e inmediatamente enviarían un perito para proceder a la tasación de los daños, tanto de los objetos robados o siniestrados como los perjuicios en la propia vivienda. ¡Dos días tardó en acudir el dichoso perito!, tiempo que tuve que permanecer solo en un hotel de la localidad ya que mi familia había regresado a Madrid.

La respuesta de la aseguradora.

Los del seguro no se volvieron a poner en contacto conmigo hasta pasado el día de Año Nuevo. Antes de poder quejarme por el tiempo de espera y por tener que poner de mi propio bolsillo el dinero para pagar el hotel y reparar la cerradura y la ventana de mi casa, recibí una noticia que me dejó sin habla: no iban a pagarme ninguna indemnización debido a que la vivienda no tenía instaladas las medidas de seguridad adecuadas. Por más que les insistí y por muchas llamadas que les hice para reclamar, siempre obtuve una negativa como respuesta.

Frustrado, comenté en el trabajo lo que me había ocurrido. Un compañero me dijo que podría tratarse de una exclusión de la póliza, y me sugirió que comprobase el contrato del seguro. Lo intenté, pero no pude sacar nada en claro ya que no logré descifrar lo que ponía. Opté por buscar en Internet información sobre cómo reclamar al seguro y averigüé que debía ponerme en contacto con el Departamento de Atención al Cliente o con el Defensor del Asegurado nombrado por cada Compañía. También que debía presentar la reclamación por burofax con certificación de texto o carta certificada para que quedase constancia de su remisión. Así lo hice.

Han pasado varios meses y no he obtenido ninguna respuesta. En cada reunión familiar mi suegro me dice que tengo que acudir a la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, organismo que además de gestionar las reclamaciones, asesora al asegurado respecto a sus derechos. Sé que tengo esa opción y que si no da resultado también podría reclamar por vía judicial, pero tantos trámites están empezando a desesperarme y creo que voy a desistir. Me he dado de baja del seguro y he aprendido que no se trata de elegir un producto cualquiera en el que se puedan encontrar chollos, descuentos y low cost. Ahora mi preocupación es como asegurar mi segunda vivienda con garantías y tranquilidad. No quiero volver a tener que pasar por esta desagradable situación. ¿Me pueden ayudar?

Era evidente que Pedro había contratado un seguro, pero no “su seguro”

La solución: una correduría de seguros.

Cuando hablamos de una correduría de seguros nos estamos refiriendo a un grupo de profesionales expertos en el sector asegurador que actúan como intermediarios entre las compañías aseguradoras y el asegurado: su cliente. Sus principales cometidos son tanto informar, asesorar y facilitar el proceso de selección y contratación de cualquier tipo de póliza de seguro, así como la gestión y reclamación en caso de siniestro.

Una correduría de seguros se caracteriza por su independencia e imparcialidad, con las aseguradoras, lo que le permite conseguir la póliza que más se ajusta a las necesidades y particularidades de cada cliente. Por lo tanto, siempre velará por la defensa de los intereses del asegurado, representándolo y ayudándolo a conseguir la póliza adecuada a través de un análisis objetivo y la resolución de cualquier siniestro lo más favorablemente posible. Siempre ofreciendo un trato personalizado, cercano y aportando seguridad, confianza y protección.

Y es que el corredor de seguros tiene la obligación de brindar a sus clientes una información veraz y suficiente, defender sus derechos y velar por la validez, eficacia y plenitud del contrato firmado. También debe asistir y asesorar tanto al tomador como al asegurado y los beneficiarios en caso de siniestro.

¿Cómo actúa una correduría de seguros ante un robo en una vivienda?

Con atención personalizada, la mediación en favor de los intereses de su cliente y agilidad en los trámites. Ante un robo, la correduría procederá a la revisión del alcance de las coberturas y al envío de la documentación correcta y verificada a la compañía aseguradora por vías más rápidas de las que tiene el cliente. A continuación, si el asegurado así lo desea, organizará el envío de los gremios necesarios para realizar las reparaciones de los desperfectos de la vivienda en el menor tiempo posible y coordinará la presencia física o virtual del perito.

Además, supervisará el resultado del informe del perito y que el proceso se encuentre dentro de los tiempos estipulados e interpelará a la aseguradora para que esta no abuse de su posición dominante. En resumidas cuentas, se encargará de la gestión del siniestro y de que el resultado sea lo más beneficioso posible para el asegurado, es decir, su cliente.

Y tú, ¿prefieres enfrentarte en soledad a la compañía de seguros o con la ayuda de un profesional?

Cuéntanos tu caso dejándonos a continuación un comentario o poniéndote en contacto con nosotros, podemos ayudarte a resolver cualquier siniestro. En la Correduría de Seguros José Silva somos expertos en la comparativa de seguros y estudiamos las necesidades de nuestros clientes para ofrecerles una póliza a su medida, con todas las coberturas necesarias y claridad en los contratos, Garantizamos un amplio servicio postventa realizado por un excelente equipo de profesionales, el verdadero éxito para la resolución de cualquier tipo de siniestro.

© José Silva Correduría de Seguros 2022.

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