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LA RESPONSABILIDAD DE LOS JÓVENES EN SU VIDA SOCIAL

RESPONSABILIDAD DE LOS JÓVENES

La tarde cae sobre la sierra de Navacerrada y la temperatura comienza a desplomarse. A casi 2.000 metros de altitud, cinco jóvenes no encuentran el camino de vuelta y permanecen desorientados, casi al límite de la hipotermia. No llevan calzado de montaña, ropa térmica ni equipamiento técnico: visten ropa de calle y zapatillas deportivas. Tuvieron suerte, un agente fuera de servicio se cruzó con ellos y evitó que la situación acabase en tragedia.

El caso puede parecer excepcional, pero la cuestión que plantea no lo es. La vida social de los jóvenes está expuesta a situaciones en las que una experiencia gratificante acaba convirtiéndose en un problema serio. Una escapada con amigos, un partido improvisado, una noche fuera de casa o un viaje puede terminar en una reclamación inesperada.

Hacerse adulto significa empezar a responder por las propias decisiones. No solo cuando se trata de elegir qué hacer, sino también de asumir las consecuencias si algo sale mal. Cualquier conducta tiene repercusiones positivas, negativas o legales y económicas a nivel personal y familiar.

Hablar de la responsabilidad de los jóvenes en su vida social no implica convertir cada plan en una lista de riesgos, sino entender que las cosas a veces se tuercen y es importante estar protegido cuando esto ocurre. Vivir en sociedad y compartir tiempo forma parte del crecimiento personal; estar preparado para las consecuencias también.

La vida social de los jóvenes: riesgos inadvertidos

La juventud ha experimentado una transformación profunda en su autonomía, lugares y modelos de consumo. La ocupación del espacio público, desde terrazas en zonas céntricas hasta reuniones en plazas o parques, la popularización de los alquileres temporales y vacacionales y el uso de Vehículos de Movilidad Personal (VMP), Vehículos Personales Ligeros (VPL) y los patinetes eléctricos aumentan los riesgos asociados.

También es necesario hablar de la dilución de la responsabilidad individual dentro del grupo. La sensación de cobertura colectiva reduce la percepción subjetiva del peligro y favorece conductas imprudentes.

El Código Civil establece en su artículo 1902 un principio básico de la responsabilidad extracontractual: quien causa un daño a otra persona por acción u omisión, cuando interviene culpa o negligencia, está obligado a repararlo.

No exige intencionalidad, dolo ni mala fe. La caída fortuita de un objeto desde un balcón o ventana o una maniobra brusca en patinete pueden generar una obligación indemnizatoria que recae directamente sobre el causante o sus representantes legales por la responsabilidad objetiva.

Algunos casos donde los jóvenes afrontaron una reclamación

La mayoría de los riesgos no aparecen en escenarios poco comunes. Todo lo contrario: surgen en actividades corrientes, de esas que rara vez se consideran peligrosas hasta que algo sucede.

Un grupo de amigos alquilaron una vivienda

Contrataron un piso turístico para pasar unos días juntos y celebrar una despedida de soltería. En principio, un plan redondo. Sin embargo, el uso de una vivienda que no es propia conlleva una responsabilidad adicional. Unos desperfectos en el mobiliario a causa de un incendio por un descuido dieron lugar a una reclamación por parte de la propiedad y de su aseguradora. La fianza cubrió una parte, pero no alcanzó al coste completo de los daños.

Por supuesto también tuvieron que asumir los daños en las zonas comunes del edificio.

Por eso conviene distinguir entre quién reserva el alojamiento, quién lo utiliza y quién responde frente al propietario o terceros. No siempre son exactamente la misma persona.

Un grupo de jóvenes en patinetes y bicicletas

La movilidad urbana también forma parte del ocio. Patinetes eléctricos y bicicletas son los medios que utilizaron para desplazarse con rapidez por la ciudad y alcanzar el campo y otros barrios este grupo de amigos.

Pero compartir espacio con peatones y otros vehículos significa asumir unas determinadas reglas de circulación. En determinado cruce se produjo un fatal accidente: uno de los jóvenes ciclistas derribó a dos peatones con movilidad reducida. Además de sus propias lesiones tendrá que asumir las responsabilidades económicas.

Otros jóvenes haciendo deporte y actividades al aire libre

La práctica informal de partidos de fútbol, pádel, baloncesto, rutas de senderismo o deportes acuáticos sin la supervisión de monitores ni la cobertura de un seguro federativo conlleva riesgos que a menudo se infravaloran. Tal situación la vivieron los hijos de Alfredo y Alexia. Algunos ejemplos son:

  • Lesiones a terceros en la práctica deportiva: en un parque público, un balón golpeado con ímpetu impactó en el rostro de una niña de 4 años que jugaba a unos pocos metros de distancia. Lesiones importantes y gastos médicos que su seguro multirriesgo del hogar asumió íntegramente al ser un menor de edad y conviviente.
  • Rescates en entornos naturales: dos hermanos hincharon su neumática y se pusieron a remar en una playa de Galicia. Las corrientes fueron arrastrándoles hasta impactar con unas rocas. Tuvieron que ser rescatados. Y conviene señalar que, dependiendo de las circunstancias y de la normativa aplicable, determinadas actuaciones de rescate pueden llevar asociadas tasas o gastos cuando queda demostrada la negligencia del usuario.

Reputación, derecho de imagen y la huella digital en la vida social de los jóvenes

En la actualidad, el ocio presencial no discurre al margen del entorno digital. Una fiesta, un evento, una discusión o un simple descuido pueden quedar registrados en la cámara de un teléfono móvil y difundirse en cuestión de minutos a través de las redes sociales. Esta conexión entre lo que ocurre en el mundo real y lo que acaba circulando en internet puede ampliar las repercusiones legales, personales y profesionales de una situación que, en principio, parecía limitada a un momento de ocio.

Fotografiar o grabar a otras personas en situaciones de vulnerabilidad, o espacios privados y difundir después esas imágenes sin su autorización afecta directamente a derechos como la intimidad y la propia imagen, protegidos por la Ley Orgánica 1/1982.

En una cadena de mensajes, Lucía reconoció a su hija menor de edad con una botella de alcohol, que no estaba bebiendo sino sosteniendo, mientras un amigo le ayudaba con la mochila. Esa difusión no autorizada precisó una reclamación. En determinados casos, además, la difusión de imágenes puede dar lugar a actuaciones de la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).

Si las imágenes o vídeos afectan a la intimidad de una persona, la conducta puede tener también consecuencias penales.

La huella digital y el futuro laboral de los jóvenes

El comportamiento que se muestra durante la vida social puede dejar un rastro digital difícil de borrar. Fotografías, vídeos o comentarios publicados en redes sociales forman parte de la imagen que una persona proyecta cuando comienza su vida profesional.

Un contenido que en el momento de su publicación parecía una simple anécdota puede reaparecer tiempo después y condicionar la percepción de un posible empleador.

En algunos casos, además, la difusión pública de determinadas conductas puede generar conflictos en el ámbito laboral, especialmente cuando existe una relación entre lo ocurrido y la actividad o la reputación de la empresa.

Jóvenes que hacen viajes

Los viajes de fin de curso o las escapadas con amigos exponen a los jóvenes a imprevistos médicos, logísticos y contractuales, donde la falta de previsión o una limitada economía hace incurrir en gastos extraordinarios.

Escenario de Viaje Riesgo Principal Consecuencia Económica / Legal Solución Aseguradora Recomendada
Viaje por la Unión Europea Confianza ciega en la cobertura de la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE). La TSE no cubre el copago sanitario de ciertos países, la medicina privada, los traslados de familiares ni la repatriación. Seguro de Asistencia en Viaje con garantías médicas y repatriación.
Viaje Internacional (Fuera de la UE) Enfermedad o accidente en países sin sanidad pública universal (ej. EE. UU., México, Tailandia). Las facturas por ingresos hospitalarios, pruebas diagnósticas o intervenciones pueden superar fácilmente los 50.000 €. Póliza de Asistencia Médica Internacional con sumas y coberturas aseguradas elevadas.
Cancelación o interrupción del viaje Imposibilidad de viajar por enfermedad grave repentina, exámenes universitarios o causa mayor. Pérdida del importe abonado por billetes de avión, excursiones y reservas hoteleras no reembolsables. Seguro de Cancelación de Viaje con catálogo amplio de causas justificadas.

Responsabilidad civil de los jóvenes: ¿quién responde?

La respuesta a esta pregunta depende de circunstancias como la edad de la persona joven, la naturaleza del hecho y las normas que resulten aplicables.

Jóvenes menores de edad

El artículo 1903 del Código Civil establece la responsabilidad directa y solidaria de los padres o tutores legales por los daños y perjuicios causados por los hijos menores que se encuentren bajo su custodia.

  • Fundamento legal: la legislación presume la existencia de una culpa in vigilando (falta del deber de vigilancia) o culpa in educando (insuficiencia en la formación de pautas de conducta).
  • Impacto patrimonial: Si una persona menor de edad causa un daño fortuito en una vivienda de terceros o alquilada, desperfectos en bienes públicos o lesiona a un tercero, por ejemplo, mientras maneja una bicicleta o patín de ruedas, la obligación de reparar e indemnizar recae íntegramente sobre los ingresos, ahorros y bienes de los padres y tutores. Actualmente se reclama mucho.

Jóvenes mayores de edad

Cumplir 18 años supone un cambio jurídico fundamental. A partir de ese momento, esa persona joven pasa a responder de sus obligaciones. El artículo 1911 del Código Civil recoge un principio especialmente relevante: se obliga con los bienes presentes y futuros del deudor.

Por lo tanto, una indemnización, con sentencia firme, puede acompañar a una persona durante años y afectar a sus ingresos o a los bienes que vaya adquiriendo en el futuro. La mayoría de edad viene con una mochila de libertad y otra de responsabilidad.

Qué seguros protegen a los jóvenes y a sus progenitores

Los riesgos asociados a la vida social de los jóvenes son muy variados, sin embargo, podemos concentrar sus necesidades de protección mediante cuatro acciones sencillas: Responsabilidad frente a terceros, defensa ante posibles conflictos legales, asistencia cuando se viaja y Asesoramiento Profesional cualificado.

Seguro de Responsabilidad Civil

De forma personal o familiar es una modalidad de seguro muy asequible para trasladar a una aseguradora las obligaciones legales de responder por daños causados a terceros.

Algunas pólizas multirriesgo extienden su cobertura a personas que convivan en el domicilio asegurado, cónyuge, pareja, ascendientes o descendientes menores de 26 años. Incluso cuando estos viven fuera del domicilio familiar durante el curso académico. Conviene comprobar qué miembros de la familia están incluidos y en qué términos.

Qué conviene verificar: Si el seguro de responsabilidad civil contempla situaciones habituales entre los jóvenes, como la práctica de deportes, el uso de determinados vehículos o los daños ocasionados de forma accidental fuera del domicilio habitual.

Seguro de Defensa Jurídica

Las personas jóvenes usan intensamente la IA para realizar todo tipo de consultas de forma gratuita, pero ante una reclamación, una denuncia o un conflicto legal, contar con asesoramiento profesional marca la diferencia. Un seguro de defensa jurídica asume, según las condiciones de la póliza, los honorarios de abogados y procuradores, tanto para defender frente como para reclamar derechos. La protección también puede extenderse al entorno digital. Todo muy económico.

Seguro de Asistencia en Viaje

Viajar solo o acompañado presupone tener que resolver por cuenta propia los imprevistos que puedan surgir lejos de casa: un accidente, una hospitalización, la pérdida del equipaje o la necesidad de regresar antes de lo previsto.

Un seguro de asistencia en viaje ofrece respaldo precisamente en esas situaciones. Cubre los gastos especialmente importantes en países donde la sanidad privada tiene un coste elevado. Son situaciones demasiado frecuentes en un mundo globalizado.

Ahora viene lo más esencial: no basta con contratar cualquier seguro. El asesoramiento de una correduría de seguros que detecta y plantea soluciones personalizadas y acompaña en todo el proceso.

Contar con este asesoramiento evita la tentación de prestar más atención al precio que a la calidad y a ciertos sesgos que circulan por las redes sociales. Estar bien asegurado consiste en poner la pieza adecuada en el puzle de la incertidumbre.

Ponte en contacto con nosotros, tenemos un equipo joven y preparado. En la Correduría de Seguros José Silva hacemos fácil lo complejo.

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