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¿PUEDE LA TECNOLOGÍA SER UN RIESGO PARA LA GENERACIÓN Z?

A pesar de haber crecido en una época social marcada por las consecuencias de una severa crisis económica donde predomina una alta tasa de desempleo y un precario mercado laboral, cuyas principales características son la temporalidad y los bajos salarios, los miembros de la generación Z (los nacidos entre los años 1995 y 2009), han conseguido hacer virtud de las contrariedades al demostrar ser un colectivo de jóvenes innovador, dinámico y disruptivo, que sabe lo que quiere y como conseguirlo, ya que es capaz reinventarse una y otra vez si resulta necesario. Estas características, que quizás vienen dadas por la ventaja de ser la primera generación en nacer en la era digital y tener un dominio de las nuevas tecnologías casi innato, sin duda están provocando que se enfrenten a la actual crisis ocasionada por el virus Covid-19 de una manera propia y diferenciada a la de los adultos. Lo mismo ha ocurrido durante el periodo de confinamiento establecido durante el pasado estado de emergencia, y así queda comprobado en el informe “De puertas adentro y de pantallas afuera. Jóvenes en confinamiento” realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud de Fad, que analiza las transformaciones que la pandemia está produciendo en las actitudes y formas de vida de los jóvenes de 15 a 29 años, poniendo un especial énfasis en las cuestiones que tienen que ver con la convivencia en el hogar, la actividad laboral y educativa y las prácticas de ocio.

¿Qué datos aporta el informe “De puertas adentro y de pantallas afuera. Jóvenes en confinamiento”?

Este informe nos indican que la mayor parte de jóvenes se han sentido cómodos con la vivienda en la que han pasado el confinamiento, y solo un 8,1% se han sentido molestos por motivos de tamaño, espacios, o prestaciones. En general, han convivido durante esta etapa con familiares (59,3%) o con su pareja (28%), siendo muy pocos los que han llevado este periodo en soledad (6,4%) o compartiendo piso con amigos o conocidos (3,4%). Casi 3 de cada 4 jóvenes califican la convivencia en el hogar durante el confinamiento como “buena” o “muy buena” (74,1%) y tan solo un 23,9% le otorgan una nota de “regular”, “mala” o “muy mala”. Sus principales problemas de convivencia han tenido que ver con el respeto a la intimidad (30,9%) y la pérdida de libertad (28,8%).

Un dato a tener en cuenta es que más de la mitad de los jóvenes señalan que este tiempo confinados les ha hecho más comunicativos con su familia y con sus amigos gracias fundamentalmente a las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), que les han ayudado incluso a recuperar relaciones abandonadas. Los dispositivos TIC utilizados durante el confinamiento para comunicarse han sido el smartphone (84,1%), el ordenador portátil (60,9%), las consolas (27,9%), la tablet (27,4%) y el PC de sobremesa (26,3%). Tan solo un 5,6% no se ha comunicado con nadie a través de TIC.

Pero no todo ha sido comunicarse en el tiempo libre en el hogar, y entre las actividades preferidas durante su tiempo de ocio, los jóvenes destacan el ver series, películas en streaming o televisión a la carta (72,7%) y conectarse a redes sociales (71,9%). Le siguen el pasar tiempo sin hacer nada, que lo ha practicado el 51,9%, jugar con videojuegos o consolas (50,5%), cocinar (47,1%), reunirse virtualmente con amigos (46,8%), ver lo que ponen en la tele (45%) y hacer deporte o actividades físicas (42,6%). También señalan el hacer compras o mirar catálogos online (37,6%), realizar actividades artísticas (pintar, tocar instrumentos, manualidades) (37,2%), leer (33,7%), jugar a juegos de mesa (29%), hacer vídeos o montajes creativos (24,4%) o ver conciertos online (19,6%).

¿Qué conclusiones podemos extraer de este informe?

Aunque estamos hablando de la primera generación que ha incorporado Internet en las fases más tempranas de su aprendizaje y socialización, no deja de ser sorprenderte que este informe ponga de manifiesto su continua dependencia a estas nuevas tecnologías conectadas a la red. Podríamos incluso llegar a la conclusión que los jóvenes de hoy en día no conciben un entorno analógico, y que serían incapaces de interactuar en un mundo sin pantallas, las cuales parecen ser extensiones de sí mismos. Los dispositivos móviles y las aplicaciones forman parte de sus vidas y pueden utilizar hasta 5 artefactos al mismo tiempo, como televisión, smartphones, portátiles, tabletas y consolas. Internet se ha convertido en una pieza fundamental tanto para sus estudios, tiempo de ocio, relaciones laborales y sociales, y estar constantemente conectados parece ser una verdadera necesidad para ellos.

Todos los datos del informe apuntan que el pasado confinamiento y la actual crisis ocasionada por el virus Covid-19 han reforzado más aún las relaciones sociales virtuales o Social Networking entre los más jóvenes, y esta situación tiene sus desventajas, pues aparte de desfavorecer que desarrollen sus habilidades sociales, suele traer consigo una serie de riesgos y peligros asociados: los ciberriesgos.

¿Qué son los ciberriesgos?

Los ciberriesgos son situaciones de desprotección en Internet que pueden producir inmensos daños: se puede robar información de la víctima, vigilarla e incluso ciberacosarla, dañar el sistema de su dispositivo móvil u ordenador, suplantar su identidad, etc. En la actualidad, estas agresiones a través de medios digitales no dejan de aumentar significativamente entre los más jóvenes, convirtiendo al denominado ciberacoso en un problema de primera índole en nuestro país, donde menores y adolescentes se enfrentan diariamente al envío, publicación o difusión de contenido negativo, perjudicial, falso, o cruel sobre su persona, provocándoles humillación o vergüenza. Las principales vías de difusión de este contenido malintencionado o incluso amenazante son las redes sociales, como Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter y TikTok, pero la mensajería instantánea (a través de dispositivos, servicios de proveedores de e-mail, aplicaciones y funciones de mensajería) y los videojuegos online no se libran de estos tipos de comportamientos.

Las redes sociales y aplicaciones de mensajería gratuita, como por ejemplo el WhatsApp, también posibilitan que los menores y adolescentes contacten con desconocidos a través de la red, pudiendo ser engañados a través de tácticas maliciosas como es el grooming, que se basa en la creación por parte de adultos de perfiles falsos, haciéndose pasar por adolescentes con la intención de contactar con otros a través del engaño, el cariño simulado o fingiendo empatía. El gran peligro de esta práctica es el chantaje que el adulto realiza al menor una vez que se ha ganado su confianza y ha recibido imágenes del mismo, en ocasiones de contenido erótico. A partir de aquí el adulto convierte la exigencia en algo habitual, con el objetivo de conseguir cada vez más imágenes y vídeo, e incluso concretar un encuentro.

Otro peligro de Internet y las redes sociales, que ocurre con más frecuencia de lo que nos podríamos imaginar, es la suplantación de identidad, bien apropiándose de una cuenta de un menor o adolescente, o mediante la creación de un perfil falso. Para el menor suplantado, el hecho de que creen un perfil con su nombre y lo utilicen de forma malintencionada puede acarrear un deterioro de su reputación, tanto en la vida real como en su imagen online, discusiones y humillación. Además las consecuencias pueden alargarse en el tiempo, a pesar de que el perfil falso se elimine, y en el caso de que se haya expuesto información íntima, el daño a su privacidad puede llegar a ser permanente.

¿Qué medidas debemos tomar para prevenir estos ciberriesgos?.

Como primer paso siempre es aconsejable acordar unas normas de uso claras de las nuevas tecnologías, estableciendo lo que al menor le está permitido o no hacer y un horario determinado para su utilización, así como instalar un software de control parental en su smartphone, ordenador o tablet que nos permitirá denegar el acceso a determinados sitios webs, concretar la duración de la navegación o hacer un seguimiento de las páginas que ha visitado Pero si lo que deseamos es garantizar que nuestro hijos estén realmente protegidos ante los peligros que conlleva el uso de Internet, no nos queda otra opción que contar con las excelentes coberturas que nos ofrecen los seguros de ciberrriesgo.

Considerar la ciberseguridad como una necesidad para garantizar la protección de las nuevas generaciones es sin duda un factor trascendental que todos debemos tener en cuenta, y por este motivo cada vez son más los seguros de hogar multirriesgo que además de incluir coberturas de ciberriesgo como asesoramiento y asistencia informática y servicios de recuperación de datos, ofrecen protección digital frente posibles delitos de acoso digital como la suplantación de identidad, la vigilancia activa de menciones en Internet, el borrado de huella digital y otros delitos informáticos.

Si te has decidido a contratar un seguro de hogar multirriesgo que cuente con coberturas de ciberriesgo, no dudes en ponerte en contacto con nosostros, somos la mejor opción. ¿Quieres saber por qué?, es sencillo: somos una correduría con experiencia, lo cual significa que somos expertos en la comparativa de seguros, estudiaremos tu caso para ofrecerte una póliza a tu medida, con todas las garantías profesionales y claridad en los contratos. Además de ofrecerte el mejor precio, recibirás un amplio servicio postventa, realizado por un excelente equipo de profesionales que resolverán todas tus dudas y te brindarán toda la información y ayuda que puedas necesitar.

Además, en la Correduría de Seguros José Silva contamos con muy buenos socios, ya que nuestra actividad está integrada en el marco colectivo de la Asociación Profesional Cojebro, el Colegio Profesional de Mediadores de Seguros de Madrid y diversos organismos sectoriales, además de acuerdos con las mejores entidades aseguradoras como Zúrich, Mapfre, Generali, Reale, Caser, Liberty, Berkley, Hiscox, Mutua de Propietarios, Ocaso, Santalucía, Allianz, Axa, Arag y Das.

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© José Silva Correduría de Seguros 2020.

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