La movilidad eléctrica es una realidad y, como ocurre con cualquier innovación tecnológica disruptiva, su avance trae consigo retos y riesgos inéditos. Por supuesto, también aparecen nuevas dudas sobre seguridad y responsabilidades. Las principales preocupaciones ya no se centran únicamente en la autonomía o en los puntos de carga, sino en la seguridad, y en especial en los incendios en vehículos eléctricos.
Cada vez son más las consultas de conductores, Comunidades de Propietarios y Administradores de Fincas sobre los incendios en coches eléctricos, sus riesgos y la respuesta que ofrecen las aseguradoras: ¿qué ocurre si un coche eléctrico o híbrido se incendia? ¿El seguro cubre los daños? ¿Quién debe asumir la responsabilidad si el siniestro tiene lugar en un garaje comunitario?
Los incendios en coches eléctricos presentan características particulares. Las baterías de litio pueden alcanzar temperaturas extremas y provocar reacciones químicas complejas, difíciles de extinguir y con un elevado riesgo de reignición. Además, generan grandes cantidades de humo tóxico y un intenso calor capaz de afectar rápidamente a coches cercanos, instalaciones eléctricas e incluso a la estructura del edificio.
La escena ya se ha repetido en distintos puntos de España. Un vehículo a motor (VM) o un vehículo personal ligero (VPL) eléctrico conectado a un cargador privativo comienza a sobrecalentarse por un fallo interno en la batería y termina desencadenando un incendio de enorme intensidad.
En este artículo vamos a ver por qué se producen los incendios en coches eléctricos, cuáles son sus principales riesgos, cómo responden las aseguradoras y qué medidas preventivas pueden ayudar a mejorar la seguridad en parkings y garajes de Comunidades de Propietarios.
Crónica de un incendio en un parking comunitario
Son sobre las siete de la mañana en el garaje subterráneo de un edificio residencial del centro de Madrid. En una de las plazas, un vehículo eléctrico permanece conectado desde hace horas a su punto de recarga privativo. Un pequeño daño interno en una de las celdas de la batería, originado semanas antes por un impacto casi imperceptible en los bajos del coche, provoca un sobrecalentamiento silencioso e invisible para los vecinos.
En un indeterminado momento, el litio entra en reacción térmica. Algunos usuarios escucharon un leve siseo; después, una explosión seca que rompe el silencio del aparcamiento. Al principio no aparecen grandes llamas, sino una densa nube de humo negro, altamente tóxico, que comienza a extenderse rápidamente por los distintos sótanos del garaje, activando las alarmas del edificio.
Cuando los bomberos llegan al lugar, se encuentran con un escenario extremadamente complejo. La temperatura en el núcleo de la batería supera los 1.000 ºC y el fuego se comporta de forma muy diferente al de un coche de combustión. En lugar de propagarse verticalmente, las llamas salen despedidas horizontalmente en forma de chorros de fuego, generando el conocido “efecto soplete”. El riesgo no solo afecta a los vehículos cercanos, sino también a instalaciones y las zonas comunes del edificio.
Las fuerzas de seguridad ordenan el desalojo preventivo del edificio, incluso el de las viviendas situadas en las plantas más altas, ya que las salidas de ventilación expulsan una gran cantidad de humo tóxico. Afortunadamente, solo una persona ha resultado intoxicada leve y atendida por los servicios sanitarios sin necesidad de traslado hospitalario. Los daños han sido cuantiosos y su peritación muy compleja por la intervención de varias compañías de seguros.
¿Por qué se producen los incendios en coches eléctricos?
Las estadísticas son claras: los coches eléctricos no se incendian con mayor frecuencia que los vehículos de combustión tradicional. La diferencia no está tanto en la frecuencia como en el comportamiento del fuego y en la naturaleza de sus componentes:
La fuga térmica (thermal runaway)
El elemento clave de un vehículo eléctrico es su batería de iones de litio. Cuando este sistema sufre daños mecánicos (por ejemplo, en un accidente o impacto), defectos de fabricación o situaciones de sobrecalentamiento, puede producirse un fenómeno conocido como thermal runaway o fuga térmica.
Se trata de una reacción en cadena en la que la batería genera calor interno de forma descontrolada, liberando energía y gases que alimentan el proceso. Una vez iniciado, es extremadamente difícil de detener, ya que el sistema se retroalimenta, alcanzando temperaturas muy elevadas en poco tiempo.
Gases tóxicos y comportamiento del fuego
A diferencia de un vehículo convencional, donde el combustible arde de forma progresiva, las baterías de los coches eléctricos pueden liberar gases inflamables a alta presión durante la combustión. Esto provoca dos grandes riesgos principalmente:
- Propagación horizontal del fuego: como hemos podido comprobar en el caso vivido recientemente, las llamas pueden proyectarse lateralmente, afectando de forma inmediata a elementos cercanos que con frecuencia están depositados en las plazas de aparcamiento.
- Alta toxicidad del humo: la combustión de materiales presentes en la batería puede generar gases muy peligrosos, como el fluoruro de hidrógeno, especialmente críticos en espacios cerrados como garajes. A esto se suma la combustión de neumáticos.
El riesgo de la reignición
Uno de los mayores desafíos para los servicios de emergencia es la posibilidad de reignición. Incluso cuando el incendio parece extinguido, la energía residual en algunas celdas puede provocar que el fuego reaparezca horas o incluso días después.
Por estos motivos, los protocolos de seguridad e incluso las infraestructuras han tenido que transformarse por completo. En la actualidad, los cuerpos de bomberos en nuestro país cuentan con formación específica en sistemas de alto voltaje y con herramientas adaptadas a este tipo de emergencias.
Entre ellas destacan las mantas ignífugas de gran tonelaje, diseñadas para cubrir el vehículo por completo, reducir el aporte de oxígeno y contener la radiación térmica. También se utilizan contenedores de inmersión, empleados en situaciones extremas en las que el vehículo debe ser trasladado y sumergido durante varios días para enfriar la batería totalmente y evitar posibles reigniciones.
Protocolo de emergencia: cómo actuar ante los incendios en coches eléctricos
Si durante la conducción, la carga o incluso en un vehículo estacionado se detecta humo, chispas o un olor químico inusual, la rapidez de actuación es fundamental para minimizar riesgos.
- Evacuar de inmediato: detén el vehículo si estás circulando, abandónalo cuanto antes y aléjate a una distancia mínima de 30 metros, situándote en una zona segura.
- Llamar al 112: al comunicar la emergencia, es importante indicar de forma clara que se trata de un coche eléctrico o híbrido, ya que esto condiciona el tipo de intervención y los medios necesarios.
- No intentar apagar el fuego: los extintores convencionales de polvo no son eficaces frente a una fuga térmica en la batería y pueden exponerte a gases tóxicos o a situaciones de riesgo adicionales.
- No tocar partes metálicas del vehículo: aunque no haya llamas visibles, puede existir corriente eléctrica activa debido a un fallo en el sistema de alto voltaje, por lo que cualquier contacto con la carrocería puede ser peligroso.
¿Cubre el seguro los incendios de coches eléctricos o híbridos?
Por supuesto que sí, pero el propietario de un vehículo eléctrico no puede conformarse con una póliza a terceros básica o un todo riesgo genérico. Es preciso identificar correctamente la marca, modelo y características del vehículo en el momento de contratar la póliza y contar con coberturas diseñadas específicamente para responder a los efectos consecuenciales de los incendios en coches eléctricos como, por ejemplo:
Responsabilidad civil y daños en instalaciones de recarga: si el vehículo eléctrico o híbrido causa daños en puntos de recarga o en la infraestructura asociada, el seguro deberá de contemplar cobertura para los gastos derivados de los daños a terceros, incluidos los provocados por incendio, incorporando la cobertura de daños al cargador.
Garantía total de la batería: al tratarse de un componente bastante costoso del vehículo, la póliza debería cubrir su reparación o sustitución no solo en caso de accidente, sino también ante cortocircuitos o daños derivados de sobretensiones durante el proceso de carga.
Daños al cargador de pared (Wallbox): esta cobertura incluye la responsabilidad civil y los daños materiales del cargador instalado en el garaje, respondiendo económicamente si se produce un fallo eléctrico que afecte tanto a la instalación como a la infraestructura común o a terceros.
Cobertura por daños y robo de componentes específicos: algunas pólizas incluyen protección frente al robo o deterioro de elementos concretos del vehículo eléctrico o híbrido, especialmente aquellos de alto valor tecnológico.
Asistencia en viaje especializada: si el vehículo se queda sin energía en mitad de un trayecto, el seguro debe contemplar la recarga de batería in situ o un servicio de remolque sin límite de kilómetros hasta el punto de carga rápida o taller oficial más cercano.
El escenario crítico: garajes comunitarios y Comunidades de Propietarios (CCPP)
El verdadero punto de tensión en torno a los incendios en coches eléctricos aparece cuando el vehículo permanece estacionado o en carga dentro del garaje de un edificio residencial. Y es que, actualmente, no existe una obligación legal estatal que exija al propietario contratar un seguro específico para instalar un punto de recarga en su plaza de garaje comunitaria.
Según el artículo 17.5 de la Ley de Propiedad Horizontal, la instalación de un punto de recarga tampoco requiere aprobación de la junta de propietarios: basta con comunicarlo por escrito al presidente o administrador con 30 días de antelación, asumiendo el propietario todos los costes de instalación y consumo eléctrico.
Sin embargo, la Comunidad de Propietarios sí asume una responsabilidad de supervisión, ya que debe garantizar que la instalación se ha realizado conforme a la normativa vigente, como la Instrucción Técnica Complementaria del Reglamento Electrotécnico de Baja Tensión ITC-BT-52 , y por instaladores autorizados.
Obligaciones y medidas de control para minimizar riesgos en CCPP
Por estos motivos, es imprescindible que la comunidad, a través de quien ejerza el cargo de Presidente o del Administrador de Fincas, solicite a la empresa instaladora una copia de su seguro de responsabilidad civil profesional, para comprobar el alcance de su cobertura, prestando especial atención en que cubra posibles daños derivados de errores técnicos o defectos en la ejecución de la obra.
Eso sí, aunque no exista una obligación general impuesta por ley, la comunidad puede establecer requisitos adicionales mediante acuerdos internos.
En base al principio de responsabilidad civil, quien genera un riesgo también debe responder por los daños derivados. Por ello, la Junta de Propietarios puede:
- Solicitar al propietario una póliza que cubra el punto de recarga y los riesgos asociados.
- Exigir dicha cobertura mediante acuerdo en junta.
- Incluirlo en los Estatutos o Normas de Régimen Interno del edificio.
- Revisar el programa de prevención de incendios (PCI) con objeto de mejorar las medidas de extinción y detección.
- En los garajes robotizados, tener en cuenta lo que establezca la Ordenanza relativa a este tipo de aparcamientos.
¿De quién es la responsabilidad por incendios de vehículos eléctricos en garajes comunitarios?
Dependerá del origen del fuego, algo que se determina mediante informes periciales y de bomberos. La Sala Segunda del Tribunal de Justicia de la Unión Europea se pronunció sobre el asunto en la Sentencia de 20 de junio de 2019:
Si el incendio se origina en el propio vehículo, normalmente en la batería o en alguno de sus componentes, la responsabilidad recae sobre el propietario del automóvil. En este caso entra en juego el seguro de responsabilidad civil obligatorio del vehículo, que cubre los daños materiales y personales causados a terceros, como otros vehículos estacionados, elementos estructurales del garaje o instalaciones comunes del edificio. Desde la entrada en vigor de la Ley 5/2025, de 24 de julio, prácticamente todos los propietarios de vehículos eléctricos tienen la obligación de suscribir el seguro de daños a terceros.
Cuando el incendio tiene su origen en el punto de recarga o en la instalación eléctrica asociada, la responsabilidad puede trasladarse al titular del cargador. La cobertura dependerá entonces del tipo de seguro contratado, ya sea una póliza de hogar que incluya el cargador como parte del continente, el seguro del vehículo si el cargador está declarado como accesorio, o seguros específicos para instalaciones de recarga o equipos eléctricos. El riesgo de insolvencia en estas situaciones es muy elevado cuando el proceso de instalación adoleció de control.
El incendio de un punto de recarga de uso privativo en un garaje comunitario suele afectar a elementos comunes del edificio, por lo que el seguro de la Comunidad de Propietarios puede intervenir inicialmente para cubrir daños estructurales o a terceros. Posteriormente, las aseguradoras implicadas determinarán si procede repartir los costes por concurrencia de seguros o reclamar al responsable directo en función del origen del siniestro (derecho de repetición Ley 50/1980 de Contrato de Seguro).
Cómo evitar vacíos de cobertura y responsabilidades imprevistas
Sin duda, la mejor herramienta preventiva para una Comunidad de Propietarios es el asesoramiento de una correduría de seguros. Un mediador experto realizará un análisis objetivo, actualizará las pólizas comunitarias si es necesario y garantizará que no queden vacíos legales ni de cobertura que dejen desprotegidos a los propietarios ante un siniestro de gran envergadura como es un incendio de un coche eléctrico.
Si necesitas ayuda, ponte en contacto con nosotros. En la Correduría de Seguros José Silva hacemos fácil lo complejo.