A menudo asociamos la planificación financiera y la cultura del ahorro con etapas avanzadas de la vida: la consolidación profesional, la compra de la primera vivienda o la preparación para la jubilación. Sin embargo, en el contexto actual, retrasar el inicio del ahorro hasta disponer de una mayor estabilidad económica es un error frecuente que puede tener un impacto muy negativo en el futuro financiero de los jóvenes, ya sean Millennials o miembros de la Generación Z.
Un buen hábito de ahorro comienza a construirse cuando se empiezan a gestionar conscientemente los propios recursos económicos. Desde los primeros ingresos de un trabajo temporal de verano, del primer empleo o de los proyectos iniciales como autónomo o freelance, se forja la relación con el dinero y se consolidan hábitos que perdurarán durante toda la vida.
La célebre fábula de Esopo sobre la cigarra y la hormiga mantiene hoy toda su vigencia. Mientras la cigarra disfrutaba del presente, convencida de que el buen tiempo duraría para siempre, la hormiga trabajaba con constancia, sin desfallecer. Trasladar esa enseñanza a las nuevas generaciones no es solo una cuestión de educación financiera, sino una verdadera necesidad ante la incertidumbre económica, el encarecimiento de la vivienda y los cambios que afronta el Estado del bienestar.
En un contexto como el actual, ahorrar, invertir y protegerse frente a los riesgos son acciones que forman parte de una misma estrategia. Los seguros no solo permiten hacer frente a los imprevistos; también son una herramienta eficaz para reforzar la estabilidad financiera, fomentar el ahorro y planificar el futuro con seguridad.
Jóvenes y ahorro: una relación por construir
Para acercar el ahorro a los jóvenes, resulta más efectivo hablar de objetivos presentes y concretos que, por ejemplo, de una jubilación que perciben como un escenario difuso. Es necesario transmitirles que ahorrar significa crear un colchón financiero para imprevistos, independizarse, comprar una vivienda, financiar estudios o poner en marcha un proyecto personal.
La mente humana, especialmente durante la juventud, tiende a dar más importancia a las recompensas inmediatas que a los beneficios futuros. Por eso, el ahorro debe presentarse a los jóvenes desde una perspectiva cercana: la capacidad de elegir, decidir y establecer prioridades.
Desde el momento en que una persona dispone de ingresos periódicos u ocasionales, independientemente de su edad, se convierte en un agente económico activo. Si tiene criterio para decidir en qué gastar su dinero, también puede aprender a distinguir entre los gastos que aportan valor y aquellos que responden al impulso o a la costumbre. Por ejemplo, ahorrar 5 euros mensuales, pueden transformarse en 750 euros al cabo de 10 años, sin riesgo de perder el dinero.
Por un lado, están los gastos prescindibles: compras impulsivas, pequeños desembolsos en aplicaciones o videojuegos, suscripciones que apenas se utilizan, pedidos de comida a domicilio o ese goteo constante de gastos que, individualmente, parecen insignificantes, pero que a fin de mes representan una cantidad considerable. No se trata de renunciar a la vida social, sino de consumir de forma más consciente.
Por otro, están los objetivos que dan sentido al ahorro y lo convierten en una herramienta para alcanzar metas personales.
Objetivos que aportan valor a largo plazo
- Crear un fondo para imprevistos que permita afrontar situaciones inesperadas sin depender de terceros.
- Ahorrar para independizarse y ganar autonomía personal. La cantidad ahorrada es una palanca para obtener un préstamo.
- Financiar estudios o formación para ampliar oportunidades profesionales.
- Realizar un gran viaje o cumplir metas personales que requieren planificación.
- Adquirir o alquilar una vivienda.
- Emprender un proyecto personal o profesional.
La clave no consiste en transmitir una cultura de la privación, sino en hacer comprender que cada decisión financiera tiene un impacto en el futuro. Ahorrar no significa dejar de disfrutar del presente, sino ganar libertad para poder elegir. En definitiva, cada euro ahorrado hoy es la punta de un iceberg de mucho calado.
Jóvenes y ahorro: construir futuro en un presente de oportunidades
Las nuevas generaciones afrontan un contexto social, económico y demográfico diferente al que conocieron sus ancestros. El envejecimiento de la población, el aumento de la esperanza de vida y una tasa de dependencia cada vez mayor plantean importantes desafíos para la sostenibilidad del Estado del bienestar y del sistema público de pensiones.
En los últimos años, las reformas legislativas y los análisis de organismos económicos nacionales e internacionales han puesto de manifiesto la necesidad de adaptar el sistema a esta nueva realidad. Entre las principales consecuencias se encuentra la previsión de que, en las próximas décadas, la pensión pública represente un porcentaje cada vez menor del salario percibido, lo que obligará a muchas personas a complementar sus ingresos durante la jubilación. A ello se suma la incertidumbre sobre la evolución futura de otras prestaciones relacionadas con la incapacidad, la dependencia o la asistencia social.
Ante este escenario, anticiparse resulta fundamental. Confiar exclusivamente en la protección pública será una decisión errónea para mantener el nivel de vida deseado en un país cuya longevidad supera los 85 años.
Cuanto antes les ayudemos a comprender la importancia de planificar su futuro financiero y complementar esa protección con ahorro e instrumentos adecuados, mayor será la capacidad de los jóvenes para tomar decisiones, afrontar imprevistos y construir su proyecto de vida.
El seguro, el gran aliado para el ahorro de los jóvenes
Frente a la volatilidad de los mercados, la complejidad de algunos productos financieros o la proliferación de inversiones con muy elevados niveles de riesgo, el ahorro sistemático con los seguros ofrece un enfoque basado en la planificación, la prudencia y la constancia. Su objetivo consiste en ayudar a construir un patrimonio de forma gradual y adaptada a los objetivos de cada persona.
El sector asegurador está sometido a una estricta regulación y supervisión. En Europa, las entidades operan bajo el marco de Solvencia II, una normativa que establece requisitos exigentes en materia de capital, gestión del riesgo y protección del asegurado. Este entorno regulatorio contribuye a reforzar la solvencia y estabilidad de las compañías aseguradoras, especialmente en productos orientados al ahorro y la previsión a largo plazo.
Recomendamos los seguros de ahorro a los jóvenes por tres motivos justificados:
Automatización
Los seguros de ahorro permiten realizar aportaciones periódicas mensuales, trimestrales o con la frecuencia que mejor se adapte a cada persona, desde cantidades reducidas. Automatizar el ahorro facilita mantener la constancia y evita que ese dinero se destine a otros gastos superfluos.
Planificación a largo plazo
Existen modalidades con distintos niveles de riesgo y rentabilidad, desde productos con garantía de capital hasta otros vinculados a la evolución de los mercados financieros. En todos los casos, permiten desarrollar una estrategia de ahorro sostenida desde la infancia.
El tiempo como aliado financiero
Cuanto antes se empiece a ahorrar, menor será el esfuerzo necesario para alcanzar objetivos financieros. Las aportaciones periódicas y la posible generación de rendimientos por el interés compuesto y la capitalización permiten que el ahorro evolucione progresivamente con el paso de los años, aprovechando una de las mayores ventajas con las que cuentan los jóvenes: el tiempo.
El seguro frente a otras alternativas de ahorro e inversión para los jóvenes
Frente a los depósitos bancarios: los depósitos ofrecen seguridad y sencillez, aunque su rentabilidad suele estar condicionada por la evolución de los tipos de interés y mermada por carecer de ventajas fiscales o facilitar la realización de aportaciones periódicas.
Frente a los fondos de inversión: los fondos están orientados principalmente a la inversión y su valor puede fluctuar en función de la evolución de los mercados. En cambio, los seguros de vida ahorro combinan el componente financiero con elementos propios del ámbito asegurador, como la cobertura por fallecimiento. Además, existen modalidades con distintos niveles de riesgo para adaptarse al perfil de cada ahorrador.
Frente a la inversión inmobiliaria: la adquisición de una vivienda u otro inmueble puede formar parte de una estrategia patrimonial, pero requiere un desembolso inicial elevado y conlleva gastos asociados, como impuestos, seguros para el hogar, mantenimiento o posibles reformas. Los seguros de ahorro permiten comenzar con aportaciones más reducidas, sin asumir la gestión directa ni la presión fiscal hasta su liquidez.
Frente a activos de elevada volatilidad: las acciones o los criptoactivos pueden ofrecer un mayor potencial de rentabilidad, pero también implican una gran exposición a las fluctuaciones del mercado. En cambio los seguros de ahorro siempre aportan seguridad, rentabilidad y liquidez.
Fórmulas de ahorro adaptadas a cada generación
Cada generación afronta circunstancias económicas, laborales y personales diferentes. Por ello, la planificación financiera debe adaptarse a la etapa vital de cada persona, sus objetivos y su capacidad de ahorro. Los seguros de ahorro ofrecen distintas alternativas a necesidades muy diversas de los jóvenes, tanto para los Millennials como para los miembros de la Generación Z.
Millennials (Generación Y): consolidar el patrimonio y planificar el futuro
Los Millennials, con edades comprendidas entre los 30 y los 45 años, suelen encontrarse en una etapa de consolidación profesional. Muchos afrontan la compra de una vivienda, la crianza de los hijos o el desarrollo de un negocio propio, al tiempo que comienzan a pensar en la jubilación y en la protección de su patrimonio.
En función de sus circunstancias, pueden resultar especialmente interesantes productos como los PIAS (Planes Individuales de Ahorro Sistemático), que combinan ahorro a largo plazo con flexibilidad en las aportaciones y un tratamiento fiscal favorable.
También son muy interesantes los planes de pensiones o Planes de Previsión Asegurados (PPA), porque a sus magníficas ventajas fiscales se suman las ventanas de liquidez a partir de diez años.
Para quienes cuentan con un perfil de inversión moderado o dinámico y están dispuestos a asumir un mayor riesgo, los Unit Linked ofrecen la posibilidad de acceder a los mercados financieros mediante una gestión profesional, con el objetivo de obtener una mayor rentabilidad potencial a largo plazo.
Generación Z (Centennials): el valor de empezar a ahorrar pronto
Los jóvenes de la Generación Z, con edades aproximadas entre los 18 y los 28 años, suelen dar sus primeros pasos en el mercado laboral. Aunque sus ingresos iniciales sean reducidos, cuentan con un activo excepcional: el tiempo. Si comienzan el ahorro desde edades tempranas acumularán un patrimonio gradualmente.
Recomendamos comenzar con un SIALP (Seguros Individuales de Ahorro a Largo Plazo o Plan Ahorro 5), una opción a cinco años, segura y con favorable tratamiento fiscal.
Si buscas la década prodigiosa, los PIAS (Planes Individuales de Ahorro Sistemático) es el lugar a donde dirigirte. Puedes llevar esas “pagas periódicas”, automatizar lo que vas ahorrando y al cabo de 10 años ya puedes hacer otros planes.
Nuestros padres y abuelos fueron capaces de adquirir su vivienda principal e incluso otra secundaria, montar un negocio o finalizar sus estudios porque desde muy jóvenes comenzaron su ahorro sistemático con las famosas letras y aprovechando la capitalización de los rendimientos. Hacían planes, tenían objetivos.
El ahorro de los todavía más jóvenes es posible, solo necesitan planificación y asesoramiento
Transmitir a los muy jóvenes la importancia de ahorrar significa ofrecerles una de las mayores libertades: la capacidad de elegir su futuro. Las posibilidades son diversas, así que, para encontrar el camino más seguro necesitan el acompañamiento de profesionales cualificados. Empezar el ahorro cuanto antes es el punto de partida de un camino prometedor. Desde la infancia, cada persona tiene circunstancias, objetivos y un horizonte temporal diferente, por lo que no existe una única fórmula válida para todos.
En la Correduría de Seguros José Silva contamos con personas muy cualificadas para diseñar soluciones de ahorro e inversión, adaptadas a las nuevas generaciones, que saben que no consiste en guardar una parte de los ingresos, sino en tomar buenas decisiones para darles más valor.
Si quieres dar el primer paso, ponte en contacto con nosotros. Hacemos fácil lo complejo.